Jardines que crecen en las paredes

Un rincón de su casa o la fachada de un edificio se pueden vestir de naturaleza.

Crecen en las fachadas de los hoteles, en las paredes del hall de entrada de un edifico, en el muro de la terraza de un apartamento, en el rincón de una cocina… Los jardines se niegan a desaparecer a pesar de que el espacio vertical, a punta de ladrillo y cemento, aumenta vertiginosamente, mientras el horizontal escasea cada vez más, en detrimento del verde de los árboles, las plantas y las flores.

Los antejardines se han convertido en un lujo y aún más los patios interiores. Los edificios no dejan centímetros para recordar el valor del aire puro y el paisaje natural. Sin embargo, la idea de los muros verdes o jardines verticales están contribuyendo a evitar que la naturaleza sea solo cuestión de lindas postales.

Una casa, apartamento, edifico, hotel, centro comercial… puede sembrar del techo al piso, o de lado a lado, plantas de diversos colores, tonos de verde, formas de hojas para avivar un espacio, gracias a los jardines verticales que inventó el botánico francés Patrick Blanc.

Observando los barrancos y taludes en países tropicales, este investigador del Centre National de la Recherche Scientifique, en París, creó un sistema de poco peso para cubrir las paredes y sembrar plantas, el cual patentó en 1988.

“El espacio a intervenir se cubre con unos perfiles metálicos, una lámina de plástico y dos capas de geotextil. En esa tela se hacen bolsillos que soportan las matas, las cuales se siembran con un poco de tierra y un sustrato con sustancias adecuadas para crear un ‘suelo’ propicio para su crecimiento”, comenta Manuela Castaño, directora de Reverdecer, empresa con cinco años de experiencia en diseñar y montar jardines verticales con la técnica de Blanc.

A estos jardines se les monta un sistema de riego automático por goteo, según las necesidades de las plantas, sobre todo a los que son de gran tamaño. Con este sistema, pintar de naturaleza viva una pared implica ciertos requisitos. Uno, que el muro tenga estructura de soporte (no bloque hueco); dos, hay que impermeabilizarlo (con manto, con pintura, o con emulsión); y tres, debe tener un punto hidráulico cerca (para poder conectar el equipo de riego) con drenaje (para que el agua corra).

“Si falta alguna de estas cosas, se pueden hacer. Eso implica cierta obra en el lugar, pero se hace”, explica Castaño.

Esta no es la única forma de hacer una ecopared. Ingecontrol ofrece el sistema Canguru, que emplea recipientes plásticos. “Se instalan unos módulos de lámina metálica retirados de la pared, sobre los cuales se ponen los recipientes”, explica Luis Suárez, director comercial del departamento de sostenibilidad de Ingecontrol, empresa que instala este sistema.

Los dos sistemas controlan que no haya humedad en las paredes y que se facilite la forma de riego, ya sea automática o manual.

Aunque se puede sembrar en cualquier pared, hay dos requisitos fundamentales, que no dependen de la arquitectura sino de la naturaleza misma: deben tener buena luz y ventilación, elementos indispensables para garantizar la vida de cualquier planta. Claro, además del agua.

Con esto organizado, se puede crear un pulmón verde en toda la fachada de un edificio o en una pared de su casa, o simplemente hacer un cuadro vivo.

Calidad de vida y mejor ambiente

Los jardines verticales tienen sus ventajas:

  • Permiten tener una mejor calidad del aire, pues ayudan a eliminar la contaminación de un ambiente cerrado.
  • Liberan oxígeno y consumen CO2, pues las plantas se alimentan de él.
  • Contar con la naturaleza inmersa en las construcciones produce efectos psicológicos positivos, beneficia el buen ánimo y la calidad de vida de las personas. Proporcionan bienestar.
  • Aumentan la humedad del ambiente mediante la evaporación natural de las plantas, haciéndolos más frescos.
  • Atenúan los ruidos de la ciudad.
  • Actúan como un sistema de refrigeración natural aislando el calor, lo cual permite reducir el consumo de energía de aires acondicionados.

Pueden funcionar con agua reciclada.

Una huerta casera

Una pared verde se puede emplear también para tener una pequeña huerta casera. “La idea es promover la agricultura urbana y garantizar el consumo de ciertos productos”, comenta Luis Suárez, director comercial del departamento de sostenibilidad de Ingecontrol.

Para estos casos, la pared debe estar en un lugar con muy buena luz y ventilación natural. Allí puede sembrar hortalizas (lechugas, espinacas, tomates, apio…) o plantas aromáticas (hierbabuena, cidrón, romero, manzanilla…). O una mezcla de las dos.

Fuente: ElTiempo.com

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